Normalmente no pensamos en el sentido del tacto, pero es el sentido madre, ya que es el primero y el último en desarrollarse. Es a partir del tacto, cuando el resto de los sentidos se desarrollan.
Nuestra piel es nuestro órgano más sensible y nuestro mejor protector. Nuestra piel y el sentido del tacto es nuestra conexión con el mundo externo. A través de la piel, podemos sentir y entender lo que pasa a nuestro alrededor. El ser tocado y masajeado trae conocimiento a nuestras observaciones inconscientes.
Para los bebés, este sentido del tacto es el lugar central del descubrimiento, que forma la base de su bienestar emocional. Ésta es una de las mejores razones por la cual hay que estimular la piel de su bebé y asegurar un buen desarrollo. |